
En la travesía de la vida
La fe es alimento,
Buenas acciones son un refugio,
La sabiduría es la luz por día y
Correcta atención la protección por noche.
Si un hombre vive una vida pura nada le puede destruir;
Si ha conquistado la codicia nada puede restringir su libertad.
~Buda

Aunque budismo pone menos énfasis que otras religiones en la fe, esta es de suma importancia en la práctica del zen. El Buda mismo declaró poco después de comenzar su carrera como maestro:
Abiertos son las puertas a la inmortalidad,
Uds. que tengan oídos para oír, liberen su fe.
~Buda

Sin embargo, no estamos hablando de una fe ciega en algo o alguien. El Buda advirtió a sus seguidores:
No crean nada simplemente porque te lo han dicho. No crean lo que tu maestro te dice simplemente por respeto al maestro. Pero cualquier doctrina, después de examinación y análisis, si la encuentras benevolente, y que contribuye a lo bueno, el beneficio, y el bienestar de todos los seres – créela, mantenla, y tómala como tu guía.
~Buda

Una fe ciega no puede hacer frente a las dificultades que surgen en la vida, y por consiguiente, no perdura a lo largo de ésta. Es una fe emocional, inestable, y poco confiable.

En cambio, una fe basada en estudio, análisis, experiencia directa y compresión forma la base de una buena práctica.

La fe del zen es una función natural de la mente original, o sea, nuestra naturaleza búdica.

La fe se considera indispensable para la iluminación, basada en la creencia de que ya somos todos Budas.

Esta creencia nos sostiene a lo largo de nuestra práctica.
