Capítulo 19.2. Los Cuatro Niveles del Zen

EL PERDÓN DE BUDA

COMPRAR LIBRO

¿Qué es el zen de no-mente (2)? Es la práctica del zen en la que se tranquiliza la mente chica, al soltar las ideas dualistas, y dejar que nos percatamos con claridad y lucidez de nuestra esencia, lo que se llama la Naturaleza Búdica.

 

 

Zen nos da las herramientas para hacer esto. Nos sentamos en un cojín, inmovilizamos el cuerpo, para que la atención pueda voltearse hacia adentro, y observamos directamente las ideas y sensaciones de la mente chica. En efecto, estamos ejerciendo lo que se dice las diez mil cosas volviendo al Uno, o sea, todos los fenómenos interconectados por la esencia.

 

 

Por supuesto nunca hemos estado separados de esta esencia, sólo distraídos por la infinidad de formas y sensaciones del mundo. Al mirar la actividad de la mente desde adentro, se ven estas distracciones y hábitos mentales conectados a los pensamientos. La tendencia normal es seguir y desarrollar cada una de estas ideas. Tienen cierta atracción, fascinantes o repulsivas.

 

 

De todos modos, la actividad mental nos jala de una sensación a otra, una idea a otra, como un mono que salta de una rama a otra de un árbol. Sin embargo, con la intención de sentarnos continuamente, se observan estas tendencias de la mente chica, y por esta atención vigilante, poco a poco, soltamos nuestra obsesión por estas ideas.

 

 

Este proceso nos deja soltar nuestro apego a las ideas fascinantes. Naturalmente, la mente se tranquiliza, se pone más calma, mientras se sigue observando, atento a cada momento a lo que está pasando. Eventualmente, nos damos cuenta de que lo único constante en todo este proceso es la atención en sí. Incluso cuando estamos distraídos con las ideas mentales, siempre hay una consciencia que está observando todo.

 

 

Llegamos a entender, y experimentar más y más directamente esta consciencia al observar todo. Nuestra creencia es que esta consciencia observadora es lo que somos como individuos, separados y permanentes. No obstante, esta misma consciencia trasciende lo momentáneo con todos sus cambios continuos. Esta consciencia es la totalidad de consciencia, la esencia.

 

 

Pero si continuamos identificándola como el observador, seguimos limitándola al plano de dualidad, como un sujeto que observa a un objeto. El salto de comprensión viene al darse cuenta de que los dos aspectos, tanto el sujeto como el objeto, son construcciones mentales que surgen al mismo tiempo en la mente. Pero si los dos son sólo ideas, entonces ¿en qué están surgiendo?

 

 

Y ahí comenzamos a explorar la consciencia en sí, la Mente cósmica de nuestra naturaleza búdica, la Fuente de todo. Esto es volverse al Uno. Esta unicidad se encuentra en la calma lucidez de la mente, la que no se identifica con las ideas que surgen a cada momento. Esta Fuente es antes, durante, y después de cada idea. Puesto que no se ubica basado en las ideas, es la no-mente.

 

 

Este zen de no-mente es la percepción de la calma lúcida de lo eterno aquí y ahora en este preciso momento. Al darnos cuenta de esta no-mente, experimentamos una transformación interior. Se entiende que somos parte de algo más importante, constante, y eterno. Tal realización nos alivia de nuestras ansiedades de conseguir algo o mantener algo exterior en el mundo.

 

 

Ya tenemos todo lo que necesitamos, y cualquier idea que ponga enfoque en algo exterior es insatisfactorio, lo que el Buda llamó dukka. Todos experimentamos este dukka en nuestras vidas por nuestro apego a ideas dualistas. Pero estas ideas no tienen la capacidad de satisfacernos.

 

 

Por eso, formamos deseos por algo más con la ilusión de que este algo más reside fuera de nosotros, lo que nos mantiene en samsara, el reino del sufrimiento como descontento existencial. Por tanto, el Buda nos enseñó cómo superar este estado de descontento mediante la práctica del Dharma y revelar la plena consciencia de lo que somos de verdad.

Capítulo 19.2. Los Cuatro Niveles del Zen

Comienza tu viaje hacia una existencia llena de serenidad y propósito. El zen no es solo una filosofía, sino una actitud para abrazar el bienestar y la plenitud que siempre anhelaste. En Tómatelo Zen encontrarás un camino para crear tu propia paz interior a través de prácticos consejos y técnicas de manejo emocional, obtendrás las herramientas para enriquecer tu corazón.