
Monasterios y centros de meditación son las refinerías de las personas.

En el proceso de fundir metales, se purifica la mena con mucho calor para extraer el oro puro. Sólo mediante este proceso se puede separar el oro puro de los otros aspectos impuros.

De igual forma, la naturaleza Búdica es innata dentro de cada uno de nosotros, como oro puro entre las impurezas de la mena metal.

Los retiros de meditación, junto con nuestro centro Zen, son como hornos que refinan a las personas ordinarias y las transforman en sabios consumados.

Pero si no nos cultivamos, es imposible descubrir nuestra verdadera naturaleza y así transformarnos de una persona ordinaria a un sabio consumado, o sea, un Buddha.

Un retiro de meditación Zen es una oportunidad invaluable para realizar esta transformación.

La estructura del retiro sirve como un horno enorme que nos cocina, es decir, deja que nuestras impurezas salgan a la superficie para que se eliminen y el oro puro de nuestra naturaleza se manifiesta en todo su brillo radiante.
