Cuando puedes contemplar directamente así, puedes progresar a la contemplación del vació en sí.

Contemplación en el sentido común puede significar “reflejar” o “analizar.”

Sin embargo, en budismo, contemplar el vacío no significa pensar sobre el vacío. Contemplación es sólo una manera no conceptual de percepción, dejando la mente permanecer en un cierto estado.

¿Cuál es la diferencia entre contemplación directa y contemplación del vacío?

En contemplación directa se mantiene el enfoque de la mente en el objeto percibido sin desviarse a nada más. Sin conceptos, categorías, o comparaciones presentes, la mente puede percibir el objeto
tal como es.

Pero mientras que haya un “yo” percibiendo el objeto, no se puede experimentar la Iluminación.

En cambio, al contemplar el vacío, la mente aprende como mantener su lucidez sin fijar a ningún objeto de meditación.

No dejes que la mente fije en ninguna forma, sonido o idea; no fijes en ningunos acontecimientos o situaciones externos, ni en pensamientos ni ideas.

Tanto lo interno como lo externo, no dejes que la mente repose en ningún lado. A pesar de que muchos pensamientos surgieran dentro de la mente o percibieras muchas cosas exteriores, deja que la mente desapegue de todo ello.

Distinto de la contemplación directa enfocada en un objeto o sonido, en la contemplación del vacío la mente suelta todo.

No dejes que el libre flujo de la mente se atrape por las percepciones. Cuando ves las formas, no dejes que se conviertan en contenidos de la mente; simplemente suéltalas.

Es lo mismo con los pensamientos y conceptos internos – suéltalos. Aunque muchas cosas surgieran, simplemente sigues en un estado de no permanecer, soltando todo.

Es un proceso continuo de notar y soltar, donde las cosas se presentan a tu atención y luego se esfuman por sí mismos.

Si puedes practicar de esta forma bien, es posible rodear la gran masa de duda creada por el hwadu, y todavía experimentar la Iluminación.

Así, tenemos tres métodos de contemplación de Shunyata: 1. el hwadu (la pregunta de Wu); 2. la contemplación directa (la atención a un objeto sin etiquetar, describir, ni comparar); y 3. la contemplación del vacío (la plena atención que sigue soltando todo lo que experimentas).
