Los pensamientos basados en codicia, ira y confusión son los que pertenecen al ego, un conjunto de sensaciones, percepciones, e impulsos experimentados desde nuestro nacimiento, basados en patrones heredados de vidas anteriores, o sea, nuestro karma.

Estos hábitos mentales nos causan sufrimiento, descontento, e insatisfacción en la vida cotidiana. Inconscientemente nos identificamos con estos hábitos, nos identificamos con el ego, pero el ego no es real, no es nuestro verdadero Yo.

Es como si fuéramos un mensajero de la corte real y soñamos que estamos encarcelados con cadenas perpetuas, sufriendo por nuestro dolor y ansiedad. En nuestro sueño de prisión, planeamos cien formas de como escapar.

Pero de repente, alguien nos despierta, por lo que ahora podemos ver que todo fue solo un sueño. Siempre hemos sido libres y en casa, felices y contentos, con riqueza y honor, iguales a todos los de la corte real.

En esta metáfora, el mensajero real es nuestra Naturaleza Búdica.

El sueño es nuestro delirio.

La cárcel es nuestra prisión del ego que nos atrapa y nos hace sufrir.

Los candados y cadenas son nuestros apegos a la codicia y el deseo.

Nuestra ansiedad y dolor son nuestras consecuencias del karma.

Las cien formas de escape son nuestros informes sobre el Dharma del Zen y nuestras ganas de cultivar la práctica.

Alguien nos despierta de nuestro sueño, símbolo de nuestros amigos que nos ayudan a despertar a la realidad, como nuestros maestros y guías espirituales.

El despertar súbito es la mente que se abre al escuchar el Dharma.

Verse a sí mismo significa que se ve su Yo verdadero, su Naturaleza Búdica.

El hecho de que se da cuenta que siempre ya estaba en casa significa que todo siempre es vacío, tranquilo y calmado del Infinito.

Estar felices y contentos significa la alegría de Nirvana, la esencia perfecta de lo que somos de verdad.

Nuestra riqueza y honor significa que siempre teníamos esta esencia con cualidades meritorias y funciones sublimes.

El hecho de que somos iguales a todos de la corte real significa que somos iguales a todos los Budas en todos los tiempos con la misma Naturaleza Búdica intrínseca y eterna
