La base de la práctica espiritual es aprender a no culpar a los demás. Nosotros sufrimos por lo que pensamos, nada más. Al reconocer a estos pensamientos dualistas como patrones negativos, podemos abrirnos a la plena realización de la Naturaleza Fundamental.

Creer y confiar en esta esencia es la base del desapego. Al encomendarnos a la naturaleza fundamental, todos nuestros problemas y obstáculos pueden derretirse, y de esta forma, revelar la Vía a seguir.

Todos los seres compartimos la misma vida, la misma mente, y el mismo cuerpo, todos trabajamos juntos como uno. No es necesario hacer algo o no.

Simplemente podemos darnos cuenta de que todo lo que encontramos es parte del fundamento, al rendirnos así a su sabiduría, y dejarnos guiar en cada momento, y así como al morir a nuestras opiniones, críticas y comparaciones.

Nacemos en este mundo para aprender y evolucionar espiritualmente. Tenemos la oportunidad de despertarnos a la realidad de que todas las mentes del universo, y nuestras propias mentes, somos una Mente Única.

Al aceptar esta verdad, reconocemos la ley de causa y efecto, y así podemos tomar responsabilidad por nuestros pensamientos, palabras, y acciones, y vivir efectivamente en armonía con la Naturaleza Fundamental.
